¿Conoces el EMDR?

La memoria emocional y los recuerdos traumáticos

Somos lo que somos por lo que hemos vivido, por lo que hemos aprendido. La vida nos ha traído dificultades que han puesto en juego nuestra capacidad de adaptación. Nuestra capacidad de sanación natural ha permitido que podamos superar las experiencias dolorosas y traumáticas.

Pero tenemos huellas, cicatrices, y aún en la edad adulta, algunas de ellas todavía duelen si no han acabado de sanar. Así, quizá tenemos miedo de las situaciones que se asemejan a aquellas situaciones de nuestro pasado en las cuales sentíamos que no teníamos ningún control. O nos sentimos tristes ante pérdidas que remueven pérdidas más antiguas, pérdidas evidentes, como la muerte de un ser querido, o más sutiles, como la pérdida de la libertad, de una imagen positiva de uno mismo, de la posibilidad de arreglar deudas pendientes. Emociones tales como la angustia, el miedo, la tristeza, la vergüenza o la culpabilidad pueden ser vividas con una intensidad y una persistencia tales que nos alejan de la vida plena que nos merecemos vivir.

La terapia EMDR ha sido ampliamente investigada en los últimos diez años.

¿Cuándo pasa eso? Cuando no tuvimos oportunidad de sanar esas heridas anteriores. Si la experiencia traumática fue muy dura, o si nos ocurrió a una edad muy temprana, es posible que quedara grabada en la memoria emocional del cerebro y que no se metabolizara con el tiempo. Cuando la recordamos, consciente o inconscientemente, la herida vuelve a doler como si la estuviéramos recibiendo de nuevo.

Todas las terapias psicológicas han tenido en cuenta los efectos de los traumas sobre el ser humano, y han intentado repararlos, con mayor o menos eficacia. Des de hace poco más de veinte años, los psicoterapeutas contamos con una herramienta muy poderosa para ayudar a las personas a cerrar esas heridas abiertas. Respetando el funcionamiento natural de nuestro cerebro, el EMDR (las siglas en inglés de Eye Movement Desensibilization and Reprocessing, que sería Desensibilización y Reprocesamiento a través de los Movimientos Oculares) permite seguir con el proceso de curación que en su momento se estancó.

Ayudándonos de la estimulación bilateral de los ojos, del oído o del tacto, los recuerdos traumáticos empiezan a moverse, a metabolizarse, y a perder esa carga emocional tan dolorosa y los síntomas asociados. Los recuerdos se vuelven recuerdos de verdad, es decir, dejan de estar en nuestro presente para situarse entre todos nuestros otros recuerdos, en el pasado. Aprendemos de ellos y los dejamos atrás.

¿Cómo se desarrolló EMDR ?

En 1987, la psicóloga Francine Shapiro observó casualmente que bajo ciertas condiciones el movimiento ocular puede reducir la intensidad de los pensamientos perturbadores. La Doctora Shapiro estudió científicamente este efecto y en 1989, informó del éxito al utilizar EMDR en el tratamiento de víctimas de trauma en el Journal of Traumatic Stress. Desde entonces, EMDR se ha desarrollado y ha evolucionado a través de las contribuciones de terapeutas e investigadores de todo el mundo.
Estudios controlados en víctimas de Vietnam, abusos, accidentes, víctimas de catástrofes…, indican que EMDR es el método de elección en TEPT (trastorno por estrés postraumático). Las investigaciones indican que el método EMDR es altamente efectivo y de resultados duraderos en una amplia variedad de trastornos y bloqueos psicológicos.

Fuente: Asociación EMDR España (http://www.emdr-es.org/)

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